La inocencia y la dignidad del presidente Lula, por Lorenzo Ríos

El secretario general de UGT FICA Navarra analiza en el presente artículo, publicado hoy en el Diario de Navarra, la importancia del proyecto político y económico desarrollado por el ex presidente Lula da Silva en Brasil, del que reclama su liberación

 

190920 lorenzo rios"Soy admirador del presidente Lula, de su impresionante trayectoria sindical y política, de su ejemplo de vida desde hace más de 20 años, cuando comenzó a hacer campaña recorriendo los pueblos del Brasil en viejas camionetas, y del valor de su lucha desde la cárcel por la democracia y por la verdad. Lo admiro como trabajador de Volkswagen, como sindicalista de la UGT y como afiliado al PSOE.

He viajado varias veces por vínculos familiares a la ciudad de Maringá, en el estado brasileño de Paraná, y eso me ha permitido vivir en primera persona parte de algunas campañas electorales en Brasil. Tras perder consecutivamente tres elecciones, Lula venció en las urnas a la derecha y llegó a la presidencia del país. Le denostaron por “analfabeto” y por su humilde origen social. Pero constituyó un extraordinario ejemplo del principio de igualación del sistema político democrático, y de su capacidad como herramienta de transformación social: Lula demostró que no es una utopía pensar que, a través del voto, las personas más humildes pueden progresar y los trabajadores pueden participar en la política para mejorar las cosas.

Recuerdo los comienzos de Lula en la presidencia. La campaña de la cesta básica, para que todos los brasileiros pudieran comer tres veces al día. El sistema para legalizar la donación en propiedad del suelo que ocupaban los habitantes de las favelas. El ofrecimiento a los “sin tierra” (movimiento campesino de ocupación transeúnte) de tierras en propiedad para que las trabajaran.

190920 libertad lula1No puedo dejar de expresar mi admiración por cómo potenció la educación obligatoria de los niños brasileiros, creando una red de escuelas infantiles en todos los territorios de Brasil. Lula entendió la Educación como una herramienta esencial para la libertad del pueblo brasileño. Recuerdo cómo Brasil apostó por la ciencia y la tecnología propias, incluso para modernizar sus fuerzas armadas con aviones fabricados en Brasil.

Cuatro años después, a mi vuelta a el Paraná, presencié cómo en Brasil había emergido una nueva clase media. Un 33% de los brasileiros había prosperado y mejorado. Era admirable. Lula lo había conseguido mejorando las transferencias sociales no monetarias a través de políticas sociales (sanidad, educación, servicios sociales, mayor progresividad fiscal) y monetarias, incrementando las percepciones de las rentas del trabajo y derivadas (salario mínimo, pensiones), que nunca nadie se había preocupado de dignificar en Brasil.

La economía brasileña crecía un 7% anual. En las agencias de empleo había miles de ofertas de trabajo y esa riqueza se redistribuía solidariamente al conjunto del pueblo brasileiro, que mejoraba gradual y colectivamente. Como ejemplo de la modernización de los sectores productivos estratégicos del país, recuerdo la reforma agraria, combinada con la protección de la rica ecología brasileira, con la obligación de preservar por ley extensiones de islas de mato brasileiro, en todo el territorio de Brasil y la evidente mejora tecnológica.

Fue algo ejemplar. Analizado con perspectiva histórica, el pueblo brasileño, tradicionalmente atrapado en la deuda externa, podía mirar al mundo cara a cara desde una economía saneada. El analfabeto con cuarto de primaria transformó y modernizó el Brasil sacando de la miseria a 40 millones de brasileiros. Lula se convirtió en un líder político icónico, respetado a nivel mundial.

Volví a Brasil siendo Dilma presidenta, cuando ya estaba en marcha  la infame campaña contra Lula. La derecha no ha podido soportar esta realidad. Ha puesto todos los medios a su alcance para revertirla, a través de una conspiración de los poderes  políticos, económicos, mediáticos y judiciales de la derecha brasileira, para encarcelarlo. Porque era la única manera de impedirle volver a ser democráticamente presidente del Brasil.

190920 libertad lulaBolsonaro, en seis meses, ha provocado una involución democrática, ha  desregulado los derechos laborales, incluido el salario mínimo, ha atacado el sistema público de pensiones, quiere cargarse el sistema educativo brasileño, incluida  la universidad pública, está vendiendo el Amazonas y privatizando grandes extensiones de mato brasileiro… y un largo etc.

El presidente Lula lleva 500 días encarcelado injustamente. Por eso, respaldo desde España la campaña solidaria “Bom dia, boa tarde, boa noite,  Presidente Lula”. La dignidad con la que defiende su inocencia es un ejemplo para el mundo entero. Ahora los brasileiros se están dando cuenta de por qué y para qué le encarcelaron. No solo para enterrar la gran obra política que había realizado, sino también para enterrar la dignidad y la esperanza que ofreció a todo el pueblo brasileiro y a toda la gente humilde del país.

Sigo todas las entrevistas que concede desde Curitiba, en prisión, y tengo  una sensación parecida a la que tenía cuando de niño escuchaba que Mandela estaba preso por uno de los regímenes más autoritarios y corruptos de todo el siglo XX en Sudáfrica. Mandela padeció el apartheid y la falta de libertad  porque se segregaba a las personas por el color de su piel, y al  Presidente Lula se le ha perseguido y privado de  derechos fundamentales por el color de su ideología política. A Lula se le ha segregado por el color de sus ideales  políticos en pleno siglo XXI. Espero que pronto se haga justicia. LULA LIVRE!!!"

Lorenzo Ríos, secretario general de UGT FICA Navarra