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Pedro Hojas: «Queremos que la gente nos vea como trabajadores y no como una élite»

Por su interés reproducimos la entrevista al secretario general de UGT-FICA publicada este fin de semana por el Diario de Burgos

Pedro Hojas en Diario BurgosNació en Burgos en 1968. Casado y con dos hijos, empezó en el mundo sindical en 1989 trabajando en Cerámicas Gala. Tras ocupar diversas responsabilidades de la organización a nivel local, en 1998 se hizo cargo de la Secretaría de Expansión y Empleo de la ejecutiva autonómica de la Federación del Metal, Construcción y Afines (MCA). En 2006 es nombrado máximo responsable de AcciónSindical y en 2010 convertirse en elnúmero uno de esta federación en Castilla y León. Hace ocho días era elegido el líder de UGT a nivel nacional de Industria, Construcción y Agro.

J.M. (Burgos)
Dicen los que le conocen que seguramente fue el último en saber que lideraría una de las tres grandes federaciones en las que, en el proceso de reestructuración de la organización, se quedará UGT. Y no porque no supiera de las intenciones de sus compañeros por auparle a la primera línea del sindicato a nivel nacional, sino porque no se imaginaba que le pudieran insistir tanto. Bajo la responsabilidad de este burgalés está la de pelear por los derechos de los 270.000 trabajadores de los sectores de la industria, la construcción y la alimentación.

-Dicen que ha sido difícil convencerle para dar el paso...

La verdad que sí. No entraba en mis planes coger la secretaría general. A nivel profesional uno se siente halagado de que los compañeros piensen en ti como alternativa o solución a una situación complicada. Desde el punto de vista personal, la verdad es que me ha costado y me está costando adaptarme a esta nueva realidad.

-¿En qué situación queda ahora la secretaria general de la Federación del Metal y Construcción de Castilla y León?

Hasta que organicemos el congreso tendré que compaginar la doble función. Más allá de que esté en Valladolid o no, el trabajo es de un equipo y hay una ejecutiva que sigue en funciones llevando el día a día del sindicato. Al ser algo inesperado que yo me fuera a Madrid, ahora tienen que ser los compañeros los que elijan libremente a la persona que consideren oportuna. No voy a decir ni a poner el dedo. No soy de dejar herederos porque toda mi vida he estado en contra de eso.

-El cambio que esta produciendo en UGT, y que le toca protagonizar, ¿va más allá de la estructura de la organización?

Estamos intentando un cambio generacional. Que entren personas nuevas, con un discurso más fresco y que la gente lo entienda. Tenemos que entender que estamos aquí circunstancialmente y que cualquiera de los afiliados pueda acceder en un momento dado a ser dirigente de la organización. Que nos vean como un trabajador más, que es lo que somos realmente, y no como a una élite.

-Se deduce que esa es la autocrítica que hacen de los últimos años

La sociedad ha cambiado mucho y veníamos de una época de grandes liderazgos en las organizaciones, en los partidos políticos y, probablemente en la UGT nos quedaba dar ese paso de adaptarnos a la realidad de otro tipo de dirigentes, donde la crítica sea bien aceptada y donde la diversidad y la plurarilidad de la sociedad también se vea reflejada en el sindicato.

En los últimos años los comités de empresa han tenido que asumir congelaciones salariales e incluso, en no pocos casos, bajadas. ¿Ha llegado ya el momento de subirlos?

Por supuesto. Nosotros ya llevamos desde el año pasado pidiendo que la devaluación salarial que hemos sufrido tiene que darse la vuelta. Tenemos que trabajar por la recuperación de los salarios porque además es parte de la receta para salir de la situación en la que estamos. Si los trabajadores vuelven a ganar poder adquisitivo y vuelven a tener salarios dignos, podremos consumir y mover la maquinaria de la economía. Esfuerzos hemos hecho todos y más de los que teníamos que hacer.

¿Se puede recuperar el terreno perdido?

Nosotros lo vamos a intentar. Es necesario, vital. Hemos creado una sociedad con unas desigualdades terribles. Hemos generado una pobreza que no se puede consentir. En esta línea, desde luego, no vamos a parecer un país europeo, vamos a parecer del tercer mundo.

Esta semana el presidente de la CEOE afirmaba poco menos que los trabajos indefinidos han pasado a la historia. Es de suponer que no está muy de acuerdo...

En absoluto. Lo interpretamos como una puñalada de la CEOE.

No lo entendemos. No querrá decir que en este momento existe el trabajo indefinido. Lo que hay es precariedad, que es a donde nos han llevado las reformas laborales y las medidas de austeridad. Defendemos el trabajo digno, que permita vivir a las personas y dar futuro a nuestras familias. Y para eso se necesita un mínimo de estabilidad. Creo q a veces los dirigentes de la CEOE o de los poderes económicos no se dan cuenta de que están hablando de personas, de seres humanos.

Se ha hablado mucho sobre la necesidad de cambiar el modelo productivo. Cuando eso se dice, todos miran al sector de la construcción. Usted ha dicho que es capital en la economía del país y que no puede continuar bajo cero.
Cualquier país que se precie tiene que tener un sector de la construcción dinámico, vivo. Porque tira de todo lo demás, de las industrias, tiene una demanda de mano de obra impresionante... En este país hemos pasado, como siempre, de que la construcción sea la base de la economía a hacerla desaparecer. Eso no puede ser. Necesitamos que la administración apueste por ello.

¿Qué es lo que pueden hacer?
Hay cantidad de cosas que se pueden hacer, no solo viviendas. En la construcción de infraestructuras, de equipamientos en el área de la rehabilitación, en el bioclimáticos... Esto último, además, con lo que supondría de ahorro en la factura energética, que es el gran peaje que tenemos en este país. Apostar por la construcción redunda en la economía del país y sobretodo en generar muchísimo empleo.

¿Cuáles son los grandes problemas de la industria de este país?
Lo primero que deberíamos hacer es tener una política industrial clara. Saber a qué sectores nos queremos dedicar y buscar estratégicamente cuáles nos interesan. Pero no que cada comunidad autónoma intente hacer una política industrial distinta. Necesitamos una política de estado para afrontar los problemas del coste energético, que es capital para las empresas, el logístico, para que haya buenas salidas hacia los mercados donde se venden esos productos... Hay problemas comunes y lo que estamos haciendo es que las regiones se hagan dumping, se peleen entre ellas, busquemos quién da el suelo más barato...

Aquí en Burgos, el presidente de la patronal ha reclamado a las administraciones que se pongan las pilas para atraer industrias. ¿Se están haciendo mal las cosas o es una tarea imposible?
Cuando sales de Burgos te das cuenta de que todo el mundo pide lo mismo, que las industrias se instalen en su ciudad, en su pueblo... Es complejo. Por eso digo que mientras entendamos esto como algo local no vamos bien.

En la fiesta del pasado 1 de mayo, Josep María Álvarez pidió a los ciudadanos que acudan a las urnas para propiciar un gobierno de cambio y de izquierdas. ¿Quién lo ha puesto más difícil, Pedro Sánchez o Pablo iglesias?

Los dos tienen responsabilidad. Al final los trabajadores necesitamos que los partidos apuesten por una revaluación salarial, por quitar las reformas laborales, cambiar las políticas de austeridad que ha habido en estos años y apostar por crear empleo, garantizar las pensiones a futuro y reactivar la economía. No quiero buscar culpables, pero la verdad es que ha sido una pena y a lo que aspiro es a que los trabajadores reflexionen y piensen a quién van a votar.

 

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