Pedro Hojas: «Herrera ha marcado un precedente importante yendo a París por Lauki»

Por su interés reproducimos la entrevista publicada hoy al secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT (UGT FICA) por el diario El Mundo en su edición de Castilla y León

J. LUIS F. DEL CORRAL VALLADOLID 
Un burgalés de 48 años dirigirá la primera macrofederación de UGT en España. Se llama Pedro Hojas y fue elegido el pasado 13 de mayo, con relativa sorpresa, secretario general de la FICA. Representa a 270.000 cotizantes de la industria, la construcción y el campo. Es de otra generación distinta a la de la Transición y llega con el bagaje de 27 años de sindicalismo en la Comunidad. Hoy es el uno de los líderes de la UGT con más poder, aunque su semblanza respira humildad y cercanía. Se enfrenta a una época convulsa, en la industria y en el sindicato.

Pregunta.- ¿Qué receta hay para impedir las deslocalizaciones?
Respuesta.- Lo primero, la voluntad de las empresas de no deslocalizar. Nosotros tenemos que tratar de que las empresas tengan futuro y condiciones para ser rentables en la Comunidad. Lo que no podemos luchar es contra decisiones empresariales sin lógica sobre la viabilidad de la empresa. Ahí deben tener en cuenta el compromiso con la sociedad donde están ubicadas.

P.- ¿Hay manera de evitar deslocalizaciones de Lauki o Dulciora?
R.- La única manera es llegando a los máximos accionistas y que vean el problema que generan con los cierres. Podemos entender que cierren en Valladolid su actividad, pero no que cierren la planta para el tejido industrial de la ciudad. Contra eso vamos a luchar a muerte. Ellos tienen la propiedad, pero deben saber el compromiso que tienen con la sociedad. Las empresas tienen que ser conscientes de que además de obtener beneficios tienen un compromiso con la sociedad. Están hablando de personas humanas, no sólo de cifras. No podemos desmantelar una instalación.

P.- ¿Debe cambiar la legislación para que una deslocalización de una empresa viable no sea tan fácil?
R.- Sí. Hay que ir a legislaciones como la francesa donde un cierre es más complicado.

P.- ¿Sin la reforma laboral, hubiera sido más difícil?
R.- Sí, porque necesitarían autorización administrativa y habrían tenido que negociar más con los trabajadores.

P.- ¿Cuáles son, en el plano externo, los retos que se marca al frente de esta federación?
R.- Nos hemos enganchado a la propuesta de Pepe Álvarez, de tener una política industrial como país. Ahora, cada comunidad autónoma intenta hacer su política industrial. Eso no nos lleva a buen puerto. Necesitamos, como país, decidir en qué sectores apostamos; cuáles son los más viables y con futuro. Hay que marcar los costes energéticos, que es un factor de competitividad tremendo. Es necesaria una política fiscal común en todas las comunidades y una logística adecuada. Hay que recuperar el sector de la construcción.

P.- ¿Dónde estarían las fortalezas de Castilla y León en esa política industrial nacional?
R.- Castilla y León tiene sectores muy consolidados, como la automoción, la agroalimentación y el sector químico, además de empresas líderes tecnológicos como en la aeronáutica, con Aciturri, o Antolín y Gestamp… Son grupos que se gestaron en esta Comunidad.

P.- ¿Se puede decir que hay vanguardia industrial en Castilla y león?
R.- Hay empresarios con muchas inquietudes, que trabajan por innovar en sus empresas, tener productos con I+D+i. El futuro pasa por la revolución de la industria 4.0. O nos adaptamos a esta cuarta revolución industrial o nos quedaremos como trabajadores manufactureros. Nos interesan industrias con salarios adecuados y que sean competitivas para salir al exterior.

P.- ¿Qué puede exportar como modelo esta Comunidad a otras?
R.- Hace poco hablamos de industria con el presidente de la Comunidad. Me consta, porque así me lo ha trasladado mi secretario confederal, que Castilla y León llama la atención por la concertación y por la capacidad de diálogo que ha mostrado la Junta con los agentes sociales para llegar a acuerdos muy importantes. Hay interés en otras comunidades y en mi sindicato por conocer y profundizar en el modelo de Diálogo Social. Además, nos hemos quedado como una isla, en muchas reuniones internas ha salido.
Mi sindicato va a proponer este modelo para pactar los grandes asuntos de Estado con el Gobierno que salga del 26-J y con los partidos.

P.- ¿Qué le sugiere el viaje de Herrera a París a ver a los directivos de Lactalis?
R.- Un presidente implicado. Valoro muy positivamente su implicación para intentar abrir una vía de diálogo con un accionista.

P.- Eso sienta un precedente.
R.- Un precedente importante. No pasa nada porque los políticos… Creo en esa forma de hacer política, de involucrarse en los problemas reales de los ciudadanos.

P.- La automoción vive un momento dulce. ¿Hasta cuándo se puede mantener estando dónde están los centros de decisión?
R.- Vive un momento dulce Renault. Su compromiso con esta tierra, con José Vicente de los Mozos, está demostrada. Es un acuerdo sin la reforma laboral, lo dice el propio De los Mozos. Es fruto del acuerdo y de la negociación con los agentes sociales. En Nissan, tenemos muchísima preocupación, porque la empresa no ha cumplido lo apalabrado. Vamos a ser muy beligerantes. En Iveco estamos un poco expectantes, vamos a tener una reunión al más alto nivel. En Valladolid habrá carga de trabajo y futuro.

P.- ¿Qué espera de la agroalimentación en esta Comunidad?
R.- Es un sector vital para la Comunidad. Además de las grandes empresas tenemos que apostar porque las pequeñas de transformación de productos adquieran tamaño y salgan a mercados exteriores. La Junta tiene que apostar mucho más por la internacionalización y llevar los productos a todos los territorios.

P.- ¿Hay interlocución suficiente en el ámbito autonómico?
R.- La patronal autonómica tiene muchas carencias. No sólo en este sector. Es una pena que Cecale no asuma esa representación efectiva en los sectores productivos. Sólo están las provincias y debe haber un modelo sectorial de interlocución.

P.- ¿Por qué aún existe este vacío?
R.- Porque no han dado el paso de creerse la Comunidad. No podemos seguir con que las patronales provinciales marquen el camino a Cecale. Tiene que haber decisiones que hagan ver que esto es una Comunidad. El camino es que haya un discurso global.

P.- ¿Cuál es su diagnóstico de la construcción regional?
R.- Tremendo, es una vergüenza lo que ocurrió y ocurre con el sector de la construcción. Las administraciones no apuestan. Es un sector que genera mucho empleo, tira de las industrias, mueve la economía. De la misma forma que la Administración pone dinero en otros sectores, debería apostar por la construcción.

P.- ¿Se refiere a la obra pública?
R.- Hablamos de la obra pública, mantenimiento de carreteras, rehabilitación de viviendas, bioclimatismo para reducir la factura energética… hay fondos europeos muy importantes Los técnicos y los políticos están retraídos. La construcción es la gran olvidada de esta Administración autonómica, no estoy nada de acuerdo en cómo la Junta de Castilla y León gestiona la construcción.

P.- ¿Será necesaria una huelga general para impedir la desaparición del carbón?
R.- No la descarto. Hay que apostar por el carbón como sector estratégico. No sólo por el empleo, por el problema social en las comarcas mineras. Como energía alternativa; España depende de los combustibles que importamos. Hay inestabilidad política en países suministradores. Necesitamos geoestratégicamente el carbón, Alemania lo tiene así.

P.- Se da la paradoja de que hay mineros combativos, empresas implicadas y una Comunidad volcada con el carbón, y el Gobierno y alguna eléctricas se salen con la suya.
R.- Le falta Europa.

P.- Es verdad.
R.- El ex ministro Soria, de infausto recuerdo para esta Comunidad, nunca quiso entenderlo.

P.- ¿Y ahora sin él?
R.- Hay más receptividad, pero llegamos un poco tarde. En Europa no ven los problemas que vemos como
país o comunidad. Tenemos que seguir peleando, no nos vale la solución que nos han dado. El acuerdo de Comunidad es muy bueno y el de país que firmaremos en julio, también. Vamos a luchar hasta el final, pero no descarto esa huelga general.

«Es vital que los trabajadores nos vean como parte de ellos, no como élites»

Pregunta.- Usted resultó elegido con el 55,9% de los votos y eso que fue el candidato del consenso. ¿Hay fractura en el sindicato, delegados que no se creen el proceso de fusión o sindicalistas que quieren mantenerse en el cargo?
R.- No. Ese porcentaje hay que verlo como que estamos en un proceso novedoso. Esta decisión de fusionar federaciones ha sido tomada por la Confederación. No han sido negociaciones bilaterales. Los comienzos son complicados. Había discrepancias en el modelo y ha habido mucho debate. Ha supuesto modernizar el sindicato y prepararlo para los próximos veinticinco años.

P.- ¿No hay sindicalistas apegados al sillón?
R.- Hay personas que en esta reestructuración quedan un poco descolocadas. Eso puede haber pesado. No son mayoría.

P.- ¿Necesita UGT una renovación ética para pensar más en la organización que en lo personal?
R.- No lo llamaría una renovación ética. Sí una mayor dosis de realismo, de convivir más con la realidad. Acercarnos más a los trabajadores y que los trabajadores se acerquen más al sindicato. Que no nos vean como una élite a los que dirigimos la organización. Me parece vital que los trabajadores nos vean como parte de ellos. Que no se nos olvide que dirigimos la organización para que sea una mejor herramienta para ellos.

P.- ¿Ha pesado el modelo sindical de la Comunidad en su elección?
R.- Sí. Tenemos una federación saneada, con muchos cuadros jóvenes y con un futuro importante. La participación que existe y que no tenemos liderazgos a la antigua. Lo asumo con orgullo sabiendo que en cualquier momento pueden asumir esta responsabilidad otros compañeros. Es bueno que ya no existan esos grandes líderes. Estamos en una sociedad plural y diversa. Hay que entender la discrepancia con absoluta normalidad.

P.- ¿Qué sindicalismo piensa hacer en un momento de descrédito de este mundo e incluso de algunas corruptelas.?
R.- Vamos a un modelo mucho más participativo en la toma de decisiones. Tenemos que buscar la forma de que los convenios se refrenden por los trabajadores. No podemos tomar las decisiones por ellos. Si hacemos eso, lo sentirán como mucho más suyo. Tenemos que mejorar en transparencia, tienen que sentirse orgullosos y saber en qué gastamos su cuota. Tienen que ver que mi forma de vivir no cambia, si yo cobro de una empresa de construcción.

P.- Hablando de transparencia. ¿Defiende que Faustino Temprano y Evelio Angulo firmen un documento secreto antes del congreso?
R.- No. Yo tengo un equipo muy amplio y no he hecho ni voy a hacer ningún documento.

P.- ¿Es falta de transparencia?
R.- Ahí lo que ha habido es falta de confianza en el otro.

P.- ¿No tendría que haberse exhibido en el congreso?
R.- No creo que fuera necesario. Si no hay confianza, esto sería ingobernable y no funcionaría.

P.- ¿Cree que será posible mantener en cuatro años una ejecutiva autonómica con las discrepancias y tensiones que existen?
R.- No es malo que haya discrepancias, pero no debería haber tensiones. Probablemente tengan que limar algunas cuestiones.

P.- ¿Qué deben tener en cuenta los trabajadores en las elecciones del 26-J? ¿Vale todo?
R.- No. Tienen que tener en cuenta claridad. No tenemos que ser neutrales, igual que no lo son los poderes económicos. No vamos a pedir el voto como sindicato para ningún partido, pero yo sí lo pediré para la izquierda. Me veo reflejado en los partidos de izquierda en lo que yo quiero para los trabajadores. Estamos por derogar las reformas laborales, apostar por la revaluación salarial, derogar la Ley Mordaza tras la persecución a sindicalistas por la Fiscalía… Necesitamos que esto lo tengan claro los trabajadores, que tengan memoria de lo que han defendido en estos meses los partidos. Que los trabajadores apoyen a los que garanticen el mantenimiento del Estado del Bienestar e incluso las pensiones con impuestos.

Constructor de consensos

J.L.F. DEL CORRAL VALLADOLID
Acaba de cumplir 48 años. Es un sindicalista de marzo del 68. Pedro Hojas se va a vivir de Burgos, su ciudad natal, a Madrid. Con el disgusto y la sorpresa inicial de su mujer, a la que llamaba el pasado 14 de mayo para decírselo. Hoy ya parece que lo va asumiendo. Se va medio «forzado» y haciendo un «sacrificio personal», como parte de su compromiso, según uno de sus allegados. Pero ese fruto del tesón, de su experiencia organizativa y de su capacidad de construir consensos es lo que le ha elevado a la responsabilidad de dirigir la mayor de las tres federaciones de UGT. Este sindicalista liberado por la acumulación de horas de su empresa, en el sector de la construcción, se afilió a los 21 años al sindicato y al año siguiente entraba a formar parte del comité de su empresa, Cerámicas Gala. Pronto, tres años después era secretario general de UGT-Femca en Burgos. En 1998 ocupa el primer cargo autonómico al formar parte de la Federación del Metal, Construcción y Afines (MCA) con el histórico, ya fallecido, Regino Sánchez al que sustituiría en 2010, tras pasar por la Secretaría de Acción Sindical.

La prueba más determinante de su perfil de consenso es que Pepe Álvarez fue quién le sugirió el puesto al detectar una clara división en la macrofederación de Industria. Álvarez y Hojas tienen mucho en común.

Ambos apoyaron a Lito aquel abril de 1994 cuando rivalizó con Cándido Méndez. Se conocieron entonces. Hace año y medio volvieron a retomar la relación. Pese a ser un aficionado al fútbol -socio y asiduo seguidor del Burgos en El Plantío-, la lectura es una de sus prioridades. También, pasear con su perro Thor. ¿Será por algo que le ha bautizado como al dios del trueno?

 

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