El Comité de Mujeres de IndustriALL Global Union coincide en identificar las barreras que impiden alcanzar la igualdad laboral

La secretaria de Política Social e Igualdad de UGT FICA, Rosa Gorgues, ha participado en Ciudad de México en la reunión del Comité de Mujeres de la internacional sindical mundial IndustriALL Global Union

 

181129 comite mujeres industriall globalLos problemas que afectan a la mujer trabajadora a nivel mundial son bastante comunes: competencia laboral, conciliación de la vida familiar y laboral, mejora y corresponsabilidad, garantías de igualdad salarial y situaciones de acoso y violencia contra las mujeres. Por supuesto que, en cada país, la situación es distinta y el alcance de las mejoras a lograr tiene distintos grados, pero llama la atención que los problemas sean tan similares independientemente del grado de desarrollo económico y cultural de cada país.

Las delegadas y delegados asistentes al Comité de la Mujer de IndustriALL Global Union hemos coincidido en que la mujer sigue ocupando un segundo plano y que aún debe vencer esta losa que viene arrastrando desde hace siglos. A este respecto, uno de los objetivos de los sindicatos debe centrarse en facilitar el camino para dar más protagonismo a la mujer hasta alcanzar un lugar similar al que ocupa el hombre. Reconocer el problema ya es un comienzo; de hecho, IndustriAll Global estableció en su último congreso que, en cualquier actividad y ámbito de la organización, el grado de participación de la mujer debería alcanzar el 40%. El camino hacia la igualdad ya se está recorriendo y hay regiones del mundo que lo están logrando merced a campañas específicas dirigidas a mujeres, pero también creando espacios de reflexión común con los hombres.

Frente a lo que pudiera parecer, el incremento de la participación de la mujer en Europa esta tropezando con cierta resistencia y por ello no alcanzamos el nivel comprometido. Esta resistencia da idea de hasta qué punto nuestra forma de entender la igualdad está obsoleta. En países más jóvenes y con muchas menos posibilidades, se está apostando por incorporar progresivamente a las mujeres, al contrario que en Europa, que ni siquiera alcanza el 30% comprometido en el congreso anterior.

Por desgracia, Europa carece de mujeres de referencia en nuestros sindicatos, y en el ámbito laboral en el que nos desenvolvemos tampoco hay referentes. Esta ausencia hace más difícil que las mujeres tomemos conciencia de la necesidad que tenemos de abrirnos paso tanto en nuestros sectores como en nuestras organizaciones. Por ello debemos hacer un esfuerzo y avanzar en el camino hacia ese 40% de representación y lanzar un mensaje a nuestras hijas para que ellas puedan tener mejores oportunidades y más cuotas igualdad.

Barreras similares

El comité hemos tratado también sobre las barreras que dificultan el acceso de la mujer al empleo en los sectores que integran IndustriALL, barreras que son también muy similares en todos los países. La precariedad laboral que se ha instalado en Europa impulsada por unas políticas neoliberales feroces y retrógradas, se van extendiendo al resto de países de IndustriAL y afectan muy especialmente a las mujeres, poniendo trabas a su acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones, ampliando la brecha salarial (como en el caso de España), forzando la pérdida de derechos que creíamos consolidados, y sufriendo, en general, los efectos más negativos de las reformas laborales que se han impuesto en buena parte de los países con la excusa de la crisis y que no se está logrando recuperar los derechos perdidos.

Además, aún existen barreras históricas y culturales, y en algunos casos hasta legales, que impiden a las mujeres dedicarse a ciertas actividades exclusivas de hombres. Las barreras adquieren múltiples formas: las hay de seguridad y salud (que no se justifican); en otras prevalece la sobreprotección o la sobreexigencia, de forma que las mujeres o son tratadas como niños o tienen que demostrar cada día su capacidad y cualificación; en otros casos son las propias mujeres las que se autoimponen barreras forzadas por situaciones de violencia o acoso laboral que han sufrido en el trabajo mientras los causantes siguen indemnes.

Y por último, y no menos importante, hemos analizado también la prevalencia del lenguaje sexista, en cómo históricamente lo femenino está minusvalorado y los masculino supervalorado, y en cómo debemos superar estas barreras culturales que se aceptan como algo habitual e impregnan algo tan sutil y transcente como el propio lenguaje. Romper las barreras signfiica también, y en nuestro caso, transformar el lenguaje que utilizamos para expresarnos y hacerlo más inclusivo.

Para finalizar me quedo una frase muy significativa de la compañera de Zambia, Yuyi SIKANANU: “si no hay mujeres tendrán que encontrarlas”.