Entrevista a Pedro Hojas en el Diario de Burgos

En la edición de ayer del Diario de Burgos apareció una extensa entrevista con Pedro Hojas. Por su interés la reproducimos íntegra a continuación:

Pedro Hojas, secretario general de UGT-FICA:
"Los trabajadores desesperados votan a quien les engaña, al populismo"

170306 pedro hojas entrevista1El 13 de mayo de 2016 dio el salto de Valladolid a Madrid para dirigir la mayor federación que ha tenido la  Unión General de Trabajadores en su historia, cuyas siglas, UGT-FICA, agrupan a toda la producción de bienes de España, desde la industria (siderurgia, automóvil, química, textil, artes gráficas, energía, minería, etc.), a la construcción y sus empresas (cementeras, madereras, muebles...) y a los trabajadores agrarios. Este burgalés de 48 años, casado y padre de dos hijos, tendría que firmar (figuradamente, se entiende) más de 600 convenios colectivos sectoriales que afectan a miles y miles de trabajadores, desde el operario de la gran siderurgia, pasando por el obrero de las infraestructuras del AVE, hasta el temporero inmigrante que recoge las fresas
en Huelva. «Somos la federación histórica que marca, sin duda, la línea de actuación en la negociación colectiva».

¿Es positivo agrupar tal cantidad de sectores bajo una misma dirección?
Sí. Al final, la problemática que puede tener una industria papelera, una industria química u otra del automóvil es parecida, aunque con matices. Hemos apostado por la sectorialización, de hecho, en mi equipo tengo a diez personas que se encargan cada uno de un sector diferente. Son los que llevan el día a día y tienen más contacto con los comités de empresa y las empresas. Nos hemos agrupado en aras de la cercanía, de dar más  participación a los afiliados y delegados de los comités en las decisiones de la organización. Hasta ahora ha sido positivo, así lo percibo en el recorrido que estoy haciendo por el país, en el contacto con los afiliados. Ha cambiado la UGT y Pepe Álvarez, su secretario general, ha contribuido mucho a ello. Hacemos asambleas abiertas, donde la gente nos pregunta de todo y con absoluta libertad. Eso lo están agradeciendo muchísimo. Es importante que vean a los que dirigimos la organización como uno más y que escuchamos.

Parece que UGT ha adoptado un perfil bajo, como el que caracteriza a su secretario general.
Sí. Queríamos volver a nuestra realidad, a la cercanía con las bases y los afiliados. Ellos son los que tienen que marcar la línea a seguir. De nada valen los grandes acuerdos con el Gobierno si no es lo que quieren nuestros afiliados y los trabajadores. Venimos de una situación complicada y problemática porque el país y los trabajadores están en crisis, en el desempleo y con necesidades. Somos un reflejo de la sociedad y también hemos pasado por problemas. De ahí, el rearme interno que estamos acometiendo, para asentarnos en nuestra realidad y crecer.

¿Han sentido y sienten la pérdida de apoyo popular?
Evidentemente. Hemos cometido errores importantes, lo tenemos claro, y también hemos sentido unos ataques furibundos y creo que injustificados. La labor sindical es muy importante y todos los que trabajan con nosotros se dan cuenta. Evidentemente, como en el resto de la sociedad, en nuestra organización tenemos gente honrada y el mismo porcentaje que en el conjunto de la sociedad de gente que se ha aprovechado. ¿En qué ámbito de la sociedad no existe? Por ello hemos trabajado para desarrollar mecanismos internos que funcionen efectivamente. Hemos creado una comisión de ética para que supervise que todo lo que hacemos está de acuerdo con lo marcado con la organización y, en estos momentos, cumplimos amplísimamente la Ley de Transparencia. Si recibimos fondos públicos tenemos que dar cuenta a la sociedad de cómo se gastan y, por lo que respecta a las cuotas de los afiliados, tenemos que dar a conocer en qué se gasta cada euro.

Supongo que le escocerá ver en el juzgado al histórico sindicalista de la minería asturiana José Ángel Fernández Villa dando explicaciones sobre los 1,4 millones que ocultaba a Hacienda.
Nosotros estamos personados porque el primer engañado fue el sindicato. Sí, hay un desgaste por estas actuaciones pero son personales. Estamos intentando evitar este tipo de prácticas.

¿Cómo?
Pues me lo exijo yo a mí mismo. Las federaciones estatales y la confederación pasan cada año una auditoría interna donde se contempla toda la organización. Todo lo que son dineros públicos cumplen a rajatabla toda la normativa para que no haya ningún desvío. Cada comité que celebramos damos cuenta del seguimiento del presupuesto, del cumplimiento de las partidas, desde la más básica (los salarios de las personas) al resto.

¿Eso le llevó a despedir a compañeros?
Fue lo primero que tuve que afrontar. Fue una reestructuración de la organización y, a nivel personal, fue lo más duro. Negociamos un ERE a nivel estatal que suponía el despido de 93 compañeros pero, por suerte, al final solo han tenido que salir 60. Los sindicalistas estamos preparados para negociar pero cuando nos toca... Es muy difícil. Esa gente no sobraba, nos hacía falta, pero no tenemos recursos para esa plantilla.

¿Ha tenido que barrer mucha porquería en Madrid?
No. Sí he cambiado hábitos. Por eso me eligieron para el cargo. Quise llevar a Madrid mi experiencia en Castilla y León, donde hicimos nuestros deberes y nos ajustamos a la realidad. Así de sencillo. Ingreso tanto, puedo gastar tanto. Hemos ajustado salarios y formas de vida. Mi vida no cambia porque esté en la dirección, soy un trabajador y sigo siendo el mismo. Me pagan los gastos de desplazamiento y de vivir en Madrid. Mi familia sigue en Burgos y desde Madrid me muevo por toda España y a nivel europeo e internacional, aunque todavía no he participado mucho [de hecho, el jueves cenó con su homólogo en Filipinas].

¿Cómo es su relación con Pepe Álvarez?
Excelente. Él tuvo mucho que ver en que yo diera el salto a nivel nacional. Me ha apoyado y tenemos una sintonía muy grande. Compartimos muchas cosas. Ha creado la nueva UGT, la conexión con la sociedad, la claridad en lo que defendemos... El mercado laboral mejora desde hace 3 años pero, dadas las diferencias salariales y la temporalidad, su crecimiento parece insano.
Exacto. Hay que reconocer que el desempleo baja pero para reducir el paro en 9.000 personas hacen falta 1,5 millones de contratos en precario y con salarios de miseria que no permiten vivir dignamente a los trabajadores. Si esos son los salarios y cotizaciones entramos en una ruleta donde no cuadran los números del sistema. O nos enteramos todos de que este no es el modelo, que así no podemos salir, que los trabajadores necesitan unas condiciones dignas para vivir o, si no, ¿dónde vamos? Lo único que ha traído la reforma laboral es precariedad, desigualdad y pobreza. El pasado año se contabilizaron más de 6 millones de personas en el umbral de la pobreza, que declaran ingresos por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, es decir, 650 euros de 2016. Esa es la realidad. Es verdad que la economía lleva una inercia y que el país crece en los últimos tres años, pero es vergonzoso que todavía haya alguien que diga que no es el momento de subir los salarios. Llevamos tres años creciendo, los dos últimos a un ritmo del 3,2% de creación de riqueza. Nosotros demandamos una horquilla de subida salarial de entre el 1% y el 3%. Los beneficios empresariales de este año pasado, según el INE, han crecido por encima de lo que crecían antes de la crisis. La masa salarial sigue estando muy por debajo de la masa salarial anterior a la crisis. ¿Dónde quedan los beneficios? Así lo exigen los organismos internacionales: que los salarios ganen poder adquisitivo.

170306 pedro hojas entrevista2¿Será necesaria una huelga general para que esta demanda se escuche?
Me gustaría que no. Es la última medida de presión y es muy complicada, pero dada la cerrazón que tiene la patronal... Esta un poco crecidita porque la reforma le ha dado todo y sigue esperando a que el Gobierno apueste por ellos... Que lo tengan claro, las demandas que hemos puesto sobre la mesa son medidas que la sociedad y los trabajadores las tienen claras. Creemos en la negociación y la apuraremos hasta el final, pero no vamos a dejar de lado la presión y seguiremos presionando para conseguir un acuerdo. No vamos a admitir que se queden trabajadores sin incremento salarial, no vamos a admitir más recortes ni más ataques a la representación  de los trabajadores. Queremos volver al status quo de antes de la reforma en la negociación colectiva, porque ahora mismo tiene todo el poder la empresa... Los mayores índices de crecimiento y riqueza se alcanzaron cuando había status quo en la negociación colectiva, cuando hablábamos de tú a tú.

Y de fondo está el problema con el futuro de las pensiones...
No estamos ante un problema de gasto sino de ingresos. En pensiones gastamos 4 puntos menos de PIB que Francia, 5 menos que Italia y 6 que Alemania. Estamos dispuestos a hablar dentro del marco del Pacto de Toledo pero hay tres medidas que se pueden adoptar ya. Las ayudas a la contratación para los empresarios, ¿por qué tienen que salir de las cuotas de la Seguridad Social? Son casi 3.000 millones anuales que podrían salir de los Presupuestos Generales del Estado. Por otro lado, los funcionarios de la Seguridad Social cobran de las cuentas de la Tesorería, casi 5.000 millones ¿por qué? Por último, ¿por qué solo hay que cotizar por los primeros 3.500 euros? Estas tres medidas hubieran provocado que el año pasado no hubiera habido déficit en las cuentas. Hay que desdramatizar el tema de las pensiones: se van a cobrar, sí o sí, tenga fondo la Seguridad Social o haya que hacer aportaciones de los Presupuestos Generales del Estado. Hay muchos a los que les interesa dramatizar este tema para hablar de los sistemas privados.

Además llevamos 3 años aumentado la afiliación.
Sí y el Gobierno saca pecho de los más de 18 millones de cotizantes. Con esa cifra, antes de la crisis se generaba beneficio, ahora es imposible con salarios de miseria y con cotizaciones de miseria. Estamos pervirtiendo el sistema.

¿Tendremos un buen convenio del metal en Burgos?
La situación de la industria en Burgos es positiva y tuvimos un convenio hace 4 años en el que ya se hicieron sacrificios e incluso hemos tenido pérdida de poder adquisitivo y dos jornadas más cada año. Entiendo que ahora hay que poner toda la carne en el asador para que sea un convenio de recuperación, de derechos y jornada.

La patronal plantea una rebaja salarial del 20% y 3 jornadas más al año...
Con todo el cariño y respeto, creo que utilizan los datos de manera torticera. Las empresas exportadoras en Burgos son las que pagan los salarios más altos, por lo que no es un factor negativo para la competitividad de las industrias. Cuando dicen que nos superan Palencia o Valladolid en las exportaciones tiene su lógica: las factorías de Renault. Si quieren aplicamos el convenio de Renault al sector del metal de Burgos... Insisto, con todo el respeto, me duele que digan que no encuentran aquí el perfil que buscan en los trabajadores, que no encuentran gente que quiera movilidad... Las multinacionales en Burgos tienen una alta valoración de sus trabajadores. Esas encuestas... Imagínense que yo realizo una encuesta entre mis afiliados sobre sus empresarios... Hay que ser serios y quitémonos la boina local que no nos lleva a ningún sitio. Tenemos unas empresas muy buenas y unos trabajadores que son su principal activo. Pregunten a Antolín, a Benteler, a Bridgestone, a L’Oréal...

¿Le preocupa la venta de la división de asientos de Antolín?
A nivel local es una putada, son tres empresas que tenían la dirección en Burgos, lo que permitía más cercanía en la negociación. No obstante, entiendo la operación dada la dimensión cobrada por el Grupo. Es una dimensión mundial en la que estas operaciones están a la orden del día. Esto es normal, lo que tenemos que preocuparnos es de que Lear esté cómodo en Burgos. Las tres factorías afectadas tienen carga de trabajo y a corto y medio plazo no tendrán problemas. Creemos que la apuesta de Lear por la división de asientos puede ser complementaria y no creemos que haya cierres. Estaremos ojo avizor. Espero que, al igual que ha desinvertido, el Grupo Antolín no tarde mucho en realizar alguna actuación en nuestra tierra.

¿Lear apostará por Burgos?
Hasta ahora no tengo por qué pensar que no. Tuve una experiencia con Lear en la fábrica de cableado de Ávila, donde en momentos punta trabajaban más de 1.200 personas. Hacían un producto muy manufacturero que se vino a España por el coste de mano de obra y se fue a Túnez y Marruecos por lo mismo. Lear tiene plantas en España y mantenemos una relación con ellos muy correcta. No vemos peligro y creemos que apostará por Burgos. Es una oportunidad. Estaremos atentos.

¿Le preocupa que una negociación dura, como la de Bridgestone, suponga la pérdida de 30 millones de inversión en España?
Lo que tiene que hacer la dirección de la planta de Burgos es tener un diálogo franco y verdadero con el comité de empresa. No están siendo leales con lo que tenían firmado y tienen que esperar que la otra parte responda. Lo peor que puede pasar es lo que está pasando ya, la pérdida de confianza entre las partes negociadoras. Bridgestone, que lleva tantos años entre nosotros y que ha demostrado su capacidad de adaptarse a todo, tiene que reflexionar: alguien  no está haciendo los deberes. La dirección tiene que ser clara, cumplir con lo firmado y debe negociar. Hemos demostrado nuestra flexibilidad y capacidad de adaptación a sus necesidades.

Algunos piensan que la cerrazón sindical pone en peligro la primera empresa de Burgos.
No. No existe tal cerrazón. La que ha cambiado las normas de juego, el calendario, es la dirección. Más pronto que tarde hay que dar una solución a esto.

Garoña es un problema político, energético y también laboral. ¿Qué tiene que decir la UGT?
Si cumple con las medidas de seguridad, Garoña se tiene que abrir. En estos momentos, estando como estamos en el tema energético, Garoña es necesaria. Tenemos que apostar por una industria sostenible, por un país sostenible.

¿La defensa de la reapertura es unánime en todo el sindicato?
La UGT, y Pepe Álvarez lo ha dicho por activa y por pasiva, defiende que si cumple las medidas de seguridad ¿Por qué no se puede abrir? He estado reunido con Endesa y tengo pendiente un encuentro con Iberdrola. Me fastidia que esté por medio el tema político: me dolería mucho que el fin de Garoña sea una moneda de cambio por el apoyo del PNV a los presupuestos. Eso sí me dolería.

Supongo que habrán recuperado cierto optimismo respecto a la construcción.
Está repuntando en el ámbito de la vivienda y eso es importante, aunque no tiene una evolución homogénea en todo el país. Pero hay un problema gravísimo: las administraciones no apuestan por este sector. Ni el Ministerio de Fomento ni las comunidades autónomas. No hay obra pública para licitar. El 85% de la actividad de las principales empresas del sector está fuera de España porque aquí no hay obras ni previsión de que las haya. La construcción genera empleo rápido y es cabeza tractora de otros sectores industriales. Para colmo tenemos déficit de infraestructuras que están redundando en la falta de competitividad. Me refiero a la logística, al tráfico de mercancías por ferrocarril... Aquí en Burgos tenemos el ejemplo claro de la línea Madrid-Aranda-Burgos, que espero que se retome de una vez por todas porque es un eje vital. El otro día, visitando Acerinox en Algeciras me comentaban que tiene verdaderos problemas de salida de productos hacia la Península. Fletan cientos de camiones cuando por vía ferroviaria lo tendrían mucho más fácil y económico. Necesitamos que las administraciones apuesten por las infraestructuras.

¿Veremos este año Campofrío en pleno funcionamiento y con su plantilla completa?
Primero hay que celebrar que la fábrica esté funcionando, aunque no esté a pleno rendimiento. Ahora tenemos que ver el nivel final de plantilla para que la factoría esté a tope. He estado reunido con los dueños, con los mexicanos, y estamos hablando de la situación y buscando soluciones. Queremos que tenga, si es posible, el mismo empleo o más. Aunque hay luces y sombras, la experiencia ha sido muy positiva y es un hito que Burgos exporta al exterior. Siempre nos preguntan cómo negociamos y alcanzamos acuerdos con Campofrío.

¿Tienen dudas de que finalmente no se mantengan todos los puestos de trabajo?
La empresa nos traslada que está pendiente de los ajustes finales y veremos... Confiamos en que vuelva toda la plantilla y si podemos incrementarla mejor. Los mexicanos me trasladaron que apuestan por esta factoría como su buque insignia. Insisto en que, con el esfuerzo de todos, convertimos una desgracia en una oportunidad de futuro. Fuera lo valoran así, incluso más que nosotros.

¿Burgos puede seguir atrayendo empresas?
Junto con Álava es la provincia española en la que más peso de trabajadores en la industria tiene. Nos ven con un poco de envidia. Es decir, tenemos unas posibilidades tremendas y hay muy buenas relaciones laborales en las empresas. Aquí no hay conflictividad, hay negociación dura y acuerdos. Así nos ven las multinacionales aquí instaladas. Incluso nos tienen envidia.

Nos consta que las situaciones laborales más extremas las ve en el mundo agrario, en el que se ha estrenado a través de FICA-UGT.
En Andalucía he descubierto un mundo tremendo. Los temporeros viven situaciones que yo creía que habían evolucionado, especialmente entre los trabajadores inmigrantes donde los abusos son tremendos. Corremos un riesgo muy importante porque Europa mira con lupa nuestro sector hortofrutícola para que respete los derechos de sus trabajadores. Hay algunas empresas donde descubrimos situaciones dantescas. Son sin papeles que se encuentran con empresarios sin escrúpulos que abusan... Lo peor que nos podemos imaginar que hacen los humanos -si se merecen ese nombre se produce en este sector. Hay una bolsa de fraude tan grande en el campo y tanta desesperación en el trabajador...

Es la chispa para que exploten los populismos...
Los nacionalismos, el Brexit, Donald Trump... Nadie los esperaba pero hay muchas personas que viven en una desesperanza tremenda y cuando no tienen salida de la pobreza y el desempleo, votan al que les engaña, al populista. La gente desesperada compra esos discursos. El cansancio y la falta de futuro nos lleva a esto. Los sindicatos de la construcción norteamericanos apoyan a Trump porque les ha prometido inversiones. El populismo nunca ha acabado bien. Los gobiernos y las empresas tienen que ser capaces de dar salida a la esperanza de los trabajadores.

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