Un pequeño componente pone en jaque a la industria automovilística y a sus políticas

UGT FICA viene avisando desde hace tiempo del peligro que corre el sector y advierte de que es el momento de cambiar las políticas para fortalecer la industria del auto

 

210415 microchipEl peor escenario posible se ha convertido hoy por hoy en una realidad por culpa de un "insignificante" microchip. Aunque desde UGT FICA llevamos años advirtiendo del tsunami que se avecinaba sobre el sector automovilístico como consecuencia de su transformación hacia una industria más ecológica, más circular y más eficiente en términos energéticos, la crisis derivada de la pandemia ha acelerado todo el proceso, de cambio trayendo al presente lo que todos los analistas preveían como un escenario a corto y medio plazo.

De esta forma, la crisis de los “microchips” ha puesto el foco mediático en un pequeño componente de la cadena de valor de la industria automovilística que resulta vital para la producción mundial de vehículos y que constituye el reflejo de lo que se ha convertido el sector de fabricación de vehículos en los últimos años. Para el responsable del sector de UGT FICA, Jordi Carmona, “asistimos a una crisis anunciada, fruto de la cada vez más extendida práctica empresarial de externalizar parte de sus productos fuera del ámbito nacional y europeo, y más en concreto, la fabricación de componentes, por un mero ahorro de costes de producción a corto plazo”. Como denuncia Jordi Carmona “se trata de una peligrosa estrategia que deja en manos de factores externos a las propias empresas el futuro de una industria fuerte, innovadora y todavía de futuro”.

La falta de microchips está devolviendo al sector automovilístico “no a la casilla de salida de la pandemia, afortunadamente, pero sí a una situación de desestabilización que debemos atajar cuanto antes para evitar situaciones futuras que contribuyan a acabar con esta industria”. Las políticas de externalización de producción a países en donde las garantías laborales brillan por su ausencia se están demostrando como “estrategias equivocadas” por parte de las multinacionales como fórmula para ahorrar costes, que inciden en la marcha de los fabricantes.

En los últimos meses, se está hablado, y mucho, de la necesidad de que los principales países productores cuenten con centros propios de fabricación de baterías para los nuevos vehículos eléctricos, y en esta carrera, también está inmersa España. Desde UGT FICA apostamos desde el primer momento por la necesidad de contar con fábricas de baterías en nuestro país, pero también hemos venido advirtiendo sobre la necesidad de implementar políticas dirigidas a asegurar el futuro de esta industria en nuestro país, revisando los procesos productivos para evitar que la excesiva externalización de componentes a otros países ponga en jaque al conjunto de la industria mundial, como ocurre en la actualidad.

“David ha conseguido arrodillar a Goliat”, señala Jordi Carmona, quien ha advertido contra la tentación de alguna empresa fabricante de trasladar el coste de la crisis de los microchips a las condiciones laborales de los trabajadores de nuestro país, un aspecto sobre el que UGT FICA “se va a mantener vigilante”.

“Las direcciones de las empresas no pueden hipotecar su futuro en base a políticas basadas en un ahorro de costes no real, en la explotación laboral o en la obtención de beneficios a corto plazo”. Por el contrario, “deben seguir apostado por el empleo de calidad, por la inversión en nuevas tecnologías y en la formación a sus plantillas, y por mantener el control sobre toda la cadena de valor de la industria del automóvil”.

En paralelo, desde UGT FICA venimos reclamando al Gobierno que adopte las medidas necesarias para mantener al sector en nuestro país en la posición de privilegio que ha alcanzado en las últimas décadas. Estas medidas pasan, a juicio de Jordi Carmona, “por la negociación de las 23 propuestas que le hemos trasladado y acordar con empresas y agentes sociales una política integral de estado para el sector automovilístico” que facilite “una transición ordenada en la que ningún trabajador se quede atrás”. Por ello, exige una vez más al Gobierno que active ya los grupos de trabajo de la Mesa del Sector Automovilístico para que podamos empezar a trabajar todos y todas juntos en pro del conjunto del sector”.