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UGT reclama un gran pacto social por el agua

El sindicato recuerda en el Día Mundial del Agua la importancia de lavarse las manos contra el #Covid-19 #ManosLimpias

Urge actuar con políticas globales y concretas para evitar la escasez de este recurso esencial y garantizar el cumplimiento de los ODS, que incluyen además de agua limpia y saneamiento, el fin de la pobreza o el hambre cero.
En nuestro país es preciso un Gran Pacto Social por el Agua, consensuado con las organizaciones sociales, sindicales y los partidos políticos.

UGT recuerda que lavarse las manos es esencial para contener la propagación de la COVID-19. Por desgracia, casi 3.000 millones de personas en el mundo no tienen cómo lavarse las manos para protegerse ante el coronavirus
En el Día Mundial del Agua, el lema de este año es “Agua y cambio climático, el gran desafío”, centrándose en este binomio agua/clima que está intrínsicamente relacionado entre sí.

Con esta campaña se quiere poner de manifiesto, por un lado, cómo la forma en la que gestionemos el agua puede ayudar a reducir las inundaciones, las sequías, la escasez y la contaminación, combatiendo y facilitando nuestra adaptación al cambio climático. Por otro lado, si usamos el agua de manera más eficiente reduciremos las emisiones de gases de efecto invernadero y, por tanto, ayudaremos también a mitigar el aumento de la temperatura.

Ya hemos visto como el cambio climático propicia alteraciones asociadas a los recursos hídricos (inundaciones, sequías prolongadas, contaminación del agua…) agravadas por la degradación de la cubierta vegetal y del suelo. El calentamiento global y el uso insostenible del agua van a generar escasez y una competencia muy fuerte por los recursos hídricos, lo que provocará en los próximos años el desplazamiento de millones de personas. Esto conllevará un efecto negativo en su salud y actuará como un aliciente más para la inestabilidad y los conflictos bélicos.

La solución es clara. Debemos aumentar con urgencia las inversiones en las cuencas hidrográficas e infraestructuras hídricas, mejorando drásticamente la eficiencia en el uso del agua. Debemos prever los riesgos climáticos en todos los niveles de la gestión del agua y responder a ellos de manera decidida y contundente. Es necesario actuar urgentemente para reforzar la resiliencia y la adaptación de quienes se van a ver más afectados por la emergencia climática. No podemos dejar a nadie atrás.

Los ODS ante unos datos preocupantes

En el año 2010, la ONU reconoció como derecho humano el derecho al agua y al saneamiento y en 2015, también reconoció explícitamente el derecho a “un saneamiento que sea salubre, higiénico, seguro, social, culturalmente aceptable y que garantice la intimidad y la dignidad”. Ese mismo año, surgió la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, estableciéndose uno específico sobre agua limpia y saneamiento (ODS 6), con el que se quiere “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y saneamiento para todos”.

Pese a todo, en la actualidad hay en el mundo 2.100 millones de personas que no tienen acceso a agua potable en casa, de las cuales 263 millones caminan más de media hora diaria para conseguirla. Además, 2.400 millones de personas carecen de saneamiento adecuado. El agua no potable, acompañado por unas infraestructuras deficientes, es el causante de casi 850.000 muertes al año.

La escasez de agua, debida entre otros factores a los impactos del cambio climático, también es un problema cada vez más acuciante. Actualmente la escasez afecta a más del 40% de la población mundial, y se prevé que para 2050 la demanda crezca un 40%. Para ese año, hasta 5.700 millones de personas podrían estar viviendo e áreas donde el agua es escasa durante al menos un mes al año.

Actuar de manera urgente con políticas globales y con un Gran Pacto Social por el Agua

UGT urge actuar frente a estos datos con políticas globales y concretas que garanticen el cumplimiento de los ODS, que incluyen además de agua limpia y saneamiento, el fin de la pobreza, el hambre cero o salud y bienestar, entre otros.

El agua es un elemento esencial para el desarrollo sostenible y una correcta gestión de los recursos hídricos es clave para reducir la pobreza, crear empleo verde y decente y aumentar la sostenibilidad ambiental.

España es uno de los países de Europa que más va a sufrir los efectos del cambio climático, de hecho, ya estamos sufriendo sus consecuencias. El aumento de periodos de sequias unido al aumento de episodios de fenómenos climáticos extremos, degrada los ecosistemas marinos y terrestres, y tiene efectos graves sobre sobre el entorno (riadas, incendios forestales, etc.) y sectores económicos como la agricultura, el turismo y la industria. Además, las previsiones indican que se van a reducir los recursos hídricos disponibles en España entre un 24% y un 40%.

Es necesario, por tanto, establecer una gestión eficiente del agua, así como planes de actuación con medidas destinadas a paliar el efecto de la sequía y de los fenómenos climáticos extremos como también son las lluvias torrenciales y las inundaciones. Además, tenemos que luchar contra la desertificación que vamos a sufrir en nuestro país en los próximos años.

Llevamos años reclamando que es preciso consensuar un Gran Pacto Social por el Agua. Un pacto que perdure en el tiempo y que no esté sujeto a vaivenes políticos. Es un debate complejo, somos conscientes, pero es un debate ineludible y crucial para nuestro futuro, en el que deben abordarse entre otras cuestiones:

Reconocimiento por Ley de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) que establece como un derecho humano esencial el derecho al agua potable y al saneamiento (A/RES/64/292).

Articular políticas de inversión en I+D+i para actualizar los conocimientos sobre los recursos disponibles y su estado (tanto los acuíferos, como la capacidad de almacenar agua en las infraestructuras existentes).

Catalogar los caudales ecológicos mínimos y los distintos ecosistemas. El impacto que generará el cambio climático sobre el agua dulce implicará un alto riesgo de cambio tanto en su composición como estructura, lo que redundará en una pérdida significativa de biodiversidad y de capital natural.

Mejorar la calidad del agua acabando con sus focos de contaminación, eliminando los vertidos de productos químicos y materiales peligrosos.

Integrar el concepto de Transición Justa, así como la creación de empleo verde y de calidad como pilar básico del Pacto.
Agua para frenar el Coronavirus

Por último, en estos momentos tan críticos que estamos viviendoAncla, donde estamos en plena lucha contra la emergencia sanitaria del coronavirus, queremos acabar recordando que lavarse las manos es esencial para contener la propagación de la COVID-19. Pero por desgracia, casi 3.000 millones de personas no tienen cómo lavarse las manos para protegerse ante el coronavirus.

Desde UGT nos unimos a la campaña de Naciones Unidas #ManosLimpias (#SafeHands en inglés) y recordamos la importancia de lavarse las manos de forma regular con agua y jabón o un desinfectante para manos a base de alcohol.

En este #DíaMundialDelAgua, vamos a mostrar lo responsables que somos lavándonos las manos y luchando contra #COVID19