Bielorrusia: por el respeto a las demandas democráticas de su población y contra las estrategias interesadas de EEUU, Rusia y la UE

Las masivas protestas que se suceden en Bielorrusia desde la celebración de las elecciones presidenciales del pasado 9 de agosto indican un inédito resquebrajamiento en el, hasta ahora, sólido control social que el gobierno presidido por Aleksandr Lukashenko mantuvo durante los últimos 26 años.

La extendida participación de la sociedad civil , incluyendo los sindicatos, es una buena muestra de la legitimidad democrática de las protestas, donde las organizaciones sindicales ocupan un papel central, mediante la convocatoria de huelgas y movilizaciones. Los sindicatos independientes de Bielorrusia reclaman contra el resultado oficial de las elecciones del pasado domingo, alegando evidencias de fraude en el recuento y de gravísimas irregularidades durante todo el proceso.

La gravedad de la situación exige una solución democrática mediante la garantía de elecciones transparentes y con la participación de todos los partidos políticos y candidatos democráticos, que debe ser el resultado del diálogo político entre los diferentes sectores de la sociedad bielorrusa, sin exclusiones. Respecto a la posición de terceros países o bloques en torno al conflicto, el respeto a la voluntad de democracia y justicia social para Bielorrusia no debe ser objeto de ningún tipo de estrategia geopolítica interesada por parte de Estados Unidos, Rusia ni la Union Europea. En cuanto a los pedidos de sanciones que han surgido desde diferentes sectores en el ámbito internacional, deben evitarse sanciones que afecten de manera alguna a las condiciones de vida de la sociedad bielorrusa.

Por su parte, el gobierno bielorruso debe detener inmediatamente su reacción violenta a las protestas, que ha producido miles de detenidos y duras cargas policiales, así como investigar los episodios de uso excesivo de la fuerza en las acciones de las fuerzas de seguridad.

Bielorrusia es, según el informe anual “Indice global de los derechos” de la Confederación Sindical Internacional (CSI), uno de los peores países del mundo para ejercer la actividad sindical. En la ultima edición del informe, se incluya a este país del este de Europa en el grupo 5, reservado a los países donde los derechos no están garantizados, habiéndose constatado repetidamente diferentes formas de trabajo forzoso, severos impedimentos para la convocatoria de huelgas y una rígida normativa sobre el ejercicio de este derecho, entre otras graves violaciones a los derechos sindicales.

Desde UGT, apoyamos a los sindicatos independientes de Bielorrusia e instamos al gobierno de España a asumir un papel activo en la promoción de una cumbre europea urgente, tal como propone la Confederación Europea de Sindicatos (CES), que construya una posición europea sobre la situación en Bielorrusia, basada en la celebración de elecciones libres ,el respeto a los derechos humanos y a la actividad democrática de la sociedad civil, incluyendo a los sindicatos.